Muy a menudo le preguntamos a los artistas, a los grandes creadores, ¿Qué te inspira? ¿Por qué nos sentamos y creamos? ¿Qué nos hace apagar al mundo y concentrarse en algo nuevo?

Una vez leí una nota de una artista que le preguntado ¿Qué te inspira? Y ella respondía “las personas.” He decidió que esa siempre va hacer mi respuesta. Las personas nos destruyen. Las personas nos arreglan. Las personas nos empujan.  Las personas nos levantan. Las personas son las que nos presentan nuevas emociones, y a través de ellas creamos. Las palabras de ellas nos queman, y de esas quemaduras salen obras de arte. Las personas nos abrazan y de sus brazos salen obras de arte. Las personas nos gritan y de sus palabras salen obras de arte. Las personas nos sonríen y de nuestra boca salen obras de artes.

El mundo es un lugar ruidoso y a veces muy frio. Necesitamos calor y lo creamos. Nos envolvemos en las sabanas del arte para perdernos y olvidarnos que hace frio. El arte nos acobija y nos recuerda que todavía existe el calor. El ruido nos aturde. Somos gatos frente al silbido humano, nos perfora el tímpano y nos retorcernos del dolor. Nos encerramos en la zona donde el mundo se apaga y reina un silencio profundo.  Es la zona donde creamos, pero donde lo más importante es perderse e ignorar el mundo.

A veces tengo miedo de perde la inspiración. Que de un dia para el otro todo desaparzca y que quede un vacio. Después me acuerdo que hay personas alrededor mío. Me acuerdo que el mundo todavía es frio y ruidoso, es cuando me doy cuenta que la inspiración no se va de un día para el otro. Sé que si en algún futuro cuando deje de crear y me pregunte ¿Qué te inspira? Voy a seguir diciendo “las personas”.

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